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sábado, 26 de julio de 2014

La vida monacal en la Edad Media (Parte III).

Cripta visigoda, Palencia

Finalmente hemos dividido el último apartado de este monográfico en dos capítulos para una más fácil lectura. Por una parte el capítulo tercero, centrado en el periodo que va desde el siglo V hasta la llegada y asentamiento de los musulmanes en la Península Ibérica, y el cuarto, que aborda desde los inicios del reino astur-leonés hasta el siglo XIII y comienzos del XIV, incluyendo al final la bibliografía. ¡Que los disfrutéis!


lunes, 27 de enero de 2014

Los godos: Desde las frías aguas bálticas a los fríos sables árabes (Parte III).


Con esta tercera entrega concluimos nuestro monográfico sobre los godos. Sigamos por donde nos quedamos la última vez.
Como era de esperar, Alarico y los visigodos siguieron con sus ataques por el norte de Italia, incluso llegando a sitiar Rávena, sede del emperador Honorio. En estas fechas, alrededores del 406 d.C., encontramos gran cantidad de escritos eclesiásticos anunciando el fin del mundo y el castigo divino por los pecados del hombre; incluso a Alarico se le veía como un enviado de Dios (con Atila ocurrirá algo parecido). Esto muestra el estado psicológico en el que se encontraban los habitantes del Imperio por aquel entonces, un estado de miedo total y horror. Ya en el 408 d.C., Alarico siguió con su avance arrollador por toda Italia hasta llegar a las puertas de Roma en verano del 410. La Urbe, La Ciudad Eterna, vería como, tras más de 700 años sin ser invadida, un grupo de bárbaros penetraría hasta el corazon mismo del Imperio, ya agonizante, y llevarían a cabo una auténtica carniceria: casas calcinadas, miles de muertos esparcidos por las calles, gente refugiada por doquier,... Hay que tener en cuenta y recordar que Alarico era cristiano y había recibido educación romana lo cual contribuyó a un hecho sorprendente, y es que todas las iglesias y principales monumentos romanos se dejaron intactos y no fueron saqueados. 
Así pues, los visigodos permanecieron tres días en Roma, tras los cuales se dirigirían al sur de la Península Itálica, sin embargo, cuando iban a cruzar hacia Sicilia Alarico murió. Le sucedería Ataulfo (viene a significar “lobo prestigioso” o “lobo noble”). Con él el rumbo del viaje cambió y volvieron nuevamente atravesando Italia hasta llegar a las puertas de las Galias, donde los sucesos que estaban por llegar alcanzarían una magnitud e importancia como nunca antes habían sido visto por los visigodos...

sábado, 18 de enero de 2014

Los godos: Desde las frías aguas bálticas a los fríos sables árabes (Parte II).


Partiendo de donde lo dejamos en la última entrega, una vez llegados los godos a las zonas cercanas a la frontera oriental del Imperio Romano, sus costumbres, sus hábitos de vida y creencias cambiaron. La sociedad goda comenzó a dedicarse a la actividad agrícola y, en menor escala, a la ganadería, formandose en ella castas especializadas. Nace así una fuerza de campesinos libres y otra casta que estaba conformada por guerreros profesionales. Surge también una aristocracia que se dedica a acumular grandes riquezas obtenidas mayoritariamente del comercio con el Imperio Romano. Este cambio social y económico hacia una nación agrícola-guerrera, hace que las aspiraciones militares de los godos sean la conquista de tierras fértiles donde poder asentarse y desarrollar la actividad agraria. En todo el territorio conquistado se produce este poderoso fenómeno, pero se muestra una acentuación en comarcas visigodas, pues limitaban con el Imperio, por un lado, y con los ostrogodos, por el otro. Cabe destacar que estos últimos, los ostrogodos, en los años en que estuvieran en las costas del Mar Negro recibirían una importante impronta cultural por parte de los pueblos de las estepas por lo que adoptarían el uso frecuente del arco y el caballo.

sábado, 11 de enero de 2014

Los godos: Desde las frías aguas bálticas a los fríos sables árabes (Parte I).



Los godos, ese pueblo del que tanto se ha hablado y del que tan poco se suele saber. Desgraciadamente los caprichos de unos pocos han tergiversado la visión que tenemos de algunos aspectos de ellos, aspectos ya digo, muy modificados por las ideologías y la falta de rigor histórico, esencial para apartarse de la utilización política de la Historia. Últimamente, cuando suelo pasarme por algún centro comercial o librería tengo por costumbre acercarme a ojear las secciones de libros, y muchas veces veo alguna que otra novelilla de tres al cuarto, sensacionalista y cebada de tópicos sobre algún tema de los godos en la Península. “ Fulanita, la última goda de España”, “Menganito y Piticuso, los verdaderos reyes primigenios de España”. Esto es el resultado que nos dan las ideologías mal utilizadas y los escritores que presumen de conocimientos históricos cuando lo único que hacen es adaptar lo que les conviene. En fin, podríamos hablar largo y tendido sobre esto pero no es el tema que tenemos entre manos.
¿Quienes eran los godos? Tanto se ha hablado de ellos en las escuelas cuando éramos pequeños que tenemos metido el nombre en el subconsciente; sin embargo, la mayoria, no todos por supuesto, no sabemos realmente quienes eran.