Antiquus, es decir "antiguo". Así he decidido denominar a mi blog, un proyecto personal que si bien se hallaba latente en mi cabeza desde hacía algún tiempo, no ha sido hasta hoy mismo cuando he elegido llevarlo a cabo. Y qué mejor que "antiguo" para nombrar a este neonato blog sobre Historia y Arqueología, dos materias que siempre me han fascinado, desde que era un crío. Conocer el porqué de las cosas, los devenires de la historia y sus protagonistas y los testigos dejados por las incontables generaciones que han poblado nuestro planeta han sido interrogantes demasiado golosos para mí a lo largo de mi vida.
Todo empezó cuando por primera vez pisé un museo, algo que siempre agradeceré a mi padre, la primera persona que me descubrió esto de la ciencia. No debía tener más de cinco años cuando entré tímidamente y por vez primera al Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Aquel pequeño hombrecito se vio abrumado: esqueletos de dinosaurios, fósiles, ilustraciones de otro tiempo, de un tiempo remotísimo... Todas aquellas cosas me impactaron de tal manera que comenzaron a encender dentro de mí una incipiente llamita, un pequeño fuego. Aquella llama sería insaciable a partir de entonces, pues se alimentaba de preguntas y conocimiento, de ciencia, de Historia... Poco después seguirían otros museos, como el Museo Arqueológico Nacional o, incluso, el Planetario de Madrid. Ya no había vuelta atrás. El viaje acababa de comenzar.
Ahora, rozando la treintena, y tras licenciarme en Historia, fruto sin duda de aquellos primeros años, creo que es el momento, la etapa ideal para dar comienzo a este blog. Un blog que es la sencilla consecuencia de todos estos años de búsqueda y disfrute por la Historia. Así pues, con la venia de los dioses, inicio este nuevo viaje, para que esa llama de la que hablábamos siga ardiendo y no se extinga jamás.
