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martes, 13 de mayo de 2014

Dos arqueólogos aficionados hallan un tesoro vikingo.


Dos arqueólogos aficionados han hallado con la ayuda de detectores de metales un tesoro vikingo en el interior de la isla danesa de Bornholm, situada en el mar Báltico. El tesoro, que ha sido datado alrededor del año 1080, a finales de la época vikinga, está compuesto por unas 250 monedas de plata, tres de oro, una hebilla de plata chapada en oro, un anillo de oro y un lingote de plata, según anunció a finales de abril elMuseo Nacional de Dinamarca. Las tres monedas de oro son sencillamente excepcionales. Dos de ellas son dinares árabes de la dinastía fatimí, una procedente de Egipto y fechada en 1040 y la otra procedente de Túnez y fechada en 1060. Nunca antes habíamos visto dinares árabes de oro en un tesoro vikingo hallado en Dinamarca, asegura René Laursen, del Museo de Bornholm, donde actualmente se exhiben las piezas. La tercera moneda es un dinar de oro procedente de Colonia y acuñado por Anno II, quien fue arzobispo de esta ciudad entre 1056 y 1075, según explica Gitte Ingvardson, un arqueólogo que dedica su doctorado a investigar los tesoros en la isla.

El tesoro ha sido descubierto por Bent Gregersen, de 61 años, quien trabaja en la construcción, y Frank Pelle, de 64 años, un técnico de IBM retirado. Gregersen fue pionero en utilizar detectores de metales en la isla a comienzos de los años ochenta, mientras que Pelle hace ocho años que se dedica a esta afición. "Somos amigos y disfrutamos en compañía cuando salimos con los detectores. No somos buscadores de tesoros, sino que tenemos un gran interés por conocer y compartir el pasado de esta isla. Somos arqueólogos aficionados y realizamos un trabajo voluntario para el museo local", explican a Historia National Geographic. "Tras dedicar varias horas a investigar mapas antiguos e identificar los lugares en los que previamente habíamos hallado otras piezas, localizamos un área que no habíamos examinado adecuadamente. Caminamos durante media hora y llegamos a un terreno con algunos restos de cerámica en la superficie que eran un indicio de una antigua actividad. Los detectores de metales se volvieron locos. Encontramos entre diez y quince monedas de plata en un espacio muy reducido y poco profundo. El corazón nos latió fuertemente y experimentamos un subidón de adrenalina cuando a continuación descubrimos un anillo y tres monedas de oro. Varias veces nos miramos el uno al otro con una sonrisa estúpida... No nos podíamos creer la suerte que habíamos tenido", comentan.

martes, 6 de mayo de 2014

Año 844 DC: los vikingos saquean Sevilla (Parte I).


Antes de comenzar con el relato de la primera parte de este apasionante y desconocido episodio de la historia de la Alta Edad Media española, es conveniente realizar una pequeña introducción para ponernos en antecedentes.

A mediados del s. VIII d.C los musulmanes se habían adueñado de una buena parte del mundo conocido. Apenas un siglo después de la muerte del profeta Mahoma (632), el Islam había traspasado las fronteras naturales de la península arábiga para dominar un vasto imperio que se extendía desde el actual Pakistán hasta los desiertos de Marruecos y el sur de España, cuya conquista comenzaría en el año 711 en detrimento del reino visigodo de Toledo.

Los vikingos llegaron a Madeira cuatro siglos antes que los portugueses.


Cuatro siglos antes de la colonización portuguesa, el hombre podría haber pisado la isla de Madeira. Así se desprende de un trabajo liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que se basa en la datación de huesos antiguos de ratón hallados en un yacimiento fosilífero de Ponta de São Lourenço. Según los resultados, publicados en la revista Proceedings of the Royal Society B, los ratones domésticos habrían llegado a la isla antes del año 1036, muy probablemente transportados en un barco. El artículo sugiere, además, que la introducción de esta especie habría desembocado en una catástrofe ecológica.

Hasta ahora se había documentado la llegada del hombre a Macaronesia en dos oleadas sucesivas: una aborigen, limitada a las Islas Canarias hace dos milenios, y otra colonial, desde el siglo XIV en adelante, que se produjo en todas las islas de los archipiélagos. De acuerdo con los datos históricos, los portugueses tomaron posesión de Madeira oficialmente en 1419, fecha en que se inició la colonización.

El equipo de investigadores, formado también por científicos alemanes y de la Universidad de La Laguna, ha analizado dos muestras de huesos hallados en Ponta de São Lourenço. El reducido tamaño de la primera ha impedido datarla, pero la segunda sí ha podido fecharse entre el año 900 y 1030, lo que supone el testimonio más temprano de lapresencia de ratones en Madeira.
“Las poblaciones actuales de ratón doméstico de Madeira muestran similitudes en el ADN mitocondrial con las de Escandinavia y el norte de Alemania, pero no con las de Portugal. Por tanto, esta segunda muestra analizada da pie a pensar que fueron los vikingos los que llevaron el ratón casero a la isla. No obstante, es una conclusión que debe ser ratificada con nuevos estudios morfológicos y genéticos de los fósiles de Ponta de São Lourenço, ya que hasta la fecha no hay referencias históricas de viajes vikingos a Macaronesia”, explica el investigador del CSIC Josep Antoni Alcover, del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (mixto del CSIC y la Universidad de las Islas Baleares).


Aparte de modificar los datos históricos, la nueva datación amplía el marco temporal en el que se produjeron los cambios ecológicos más significativos en la isla. Según los investigadores, la llegada del hombre habría desencadenado la extinción de especiesendémicas de aves en el archipiélago de Madeira (formado por Madeira y Porto Santo).
Una vez asentada, la población de ratones, que no difiere apenas de los ratones domésticos actuales, habría alcanzado una alta densidad debido a su potencial reproductivo y a la ausencia de ratas. Su actividad depredadora se habría centrado en los huevos y pollos de pequeñas y medianas aves, como las codornices o los rascones.
Los huesos obtenidos de los yacimientos del Holoceno indican que al menos dos terceras partes de las aves endémicas y dos especies no endémicas se extinguieron. También habrían tenido un destacado papel en permitir la prosperidad de otros depredadores como las lechuzas.

“La introducción de los ratones desembocó probablemente en una catástrofe ecológica, basada en la extinción de aves endémicas y en la modificación de la ecología de la isla cuatrocientos años antes de lo que se creía hasta ahora”, resalta el investigador del CSIC.