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sábado, 24 de mayo de 2014

Hallan un campamento militar romano en Turingia.


En el año 9 d.C. las legiones romanas sufrieron una dolorosa derrota en la batalla del bosque de Teutoburgo al intentar someter a las tribus germánicas, pero posteriormente no cejaron en su empeño de romanizar a los germanos. En ocasiones establecieron campamentos militares eventuales mientras marchaban al encuentro de los pueblos bárbaros. En 2010, y tras 200 años de búsqueda, los arqueólogos finalmente identificaron uno de estos campamentos que atestiguan la presencia de tropas militares romanas en el este de Alemania, pero este hallazgo no ha sido confirmado hasta mayo de 2014, por parte de las autoridades del Estado federado de Turingia. El campamento militar, fechado de momento entre los siglos I y III d.C., ha sido hallado en un área de cultivo junto al pueblo de Hachelbich, en Turingia, en el corazón de Alemania, pero su localización exacta no ha sido revelada para disuadir a los aficionados a los detectores de metales. 

Situado en un amplio valle, el campamento abarca un mínimo de 18 hectáreas y pudo haber alojado hasta 5.000 soldados. Forma un rectángulo irregular con las esquinas redondeadas y hasta el momento se han localizado dos zanjas perimetrales de un metro de profundidad y más de 400 metros de longitud cada una, además de una tercera que protegía una puerta situada en el extremo norte del recinto. Los arqueólogos, dirigidos por Mario Kuessner, también han hallado estructuras pertenecientes a ocho hornos de pan que fueron construidos de forma provisional y otros objetos, como por ejemplo cuatro clavos que fijaban las suelas de unas botas romanas, una pieza del aparejo de un caballo y parte de una vaina o funda de un arma afilada.

domingo, 22 de diciembre de 2013

El dios Odín: una pequeña aproximación a su origen.


Odín es uno de los dioses más interesantes del panteón escandinavo (y germánico si generalizamos). Es el principal dios de dicho panteón, aunque esto no siempre fue así, pues suplantó en el transcurso de los primeros siglos de nuestra era a Tyr en el papel de dios soberano, tomando para sí características y áreas de actividad que antes habían pertenecido a este dios y a otros. El nombre de Odín, junto con sus homónimos de otras regiones (antiguo nórdico: Óðinn, antiguo alto alemán: Wôdan, antiguo inglés o anglosajón: Wōden), tiene su orígen etimológico en una antigua palabra indoeuropea, concretamente proto-germánica, que hacía referencia al posible “ancestro” de este dios al que se le hacía culto: *Wōđanaz. Según nos comenta Enrique Bernardez en “Los Mitos Germánicos” dicho nombre significaría algo así como “El que posee el furor”. En principio pensaríamos en el furor guerrero pero su significado va más allá, se refiere al estado de trance vinculado con las prácticas adivinatorias de estos antiguos pueblos, con la magia y el contacto con los muertos pero también con la inspiración y el arrebato poético. Se piensa que Odín en un principio sólo era el dios de los muertos, de los caídos en combate, quizá uno de varios dioses de los muertos pues los otros (en concreto diosas) se encargarían de otra clase de muertos, fallecidos en otro tipo de circunstancias no vinculadas al combate. Por otra parte, cuando Tácito nos habla de los dioses de los germanos, siempre nos los cita comparándolos con los que él ya conoce, los grecolatinos, por ello a Odín los relaciona con Mercurio. Algunas de las funciones de ambos dioses coinciden plenamente (ambos son psicopompo, es decir, se encargan de conducir a las almas de los muertos al más allá, en el caso de Odín mediante las valkirias. También ambos son dioses muy viajeros, adoptando vestimentas muy parecidas en sus viajes, ya sea con capas o capuchas), sin embargo otras funciones no coinciden: Mercurio era dios de los mercaderes, función que Odín no tiene. Por otra parte, aunque los dos conducen a los muertos al más allá o al inframundo, Mercurio no hace distinciones como si las hace Odín.

Petroglifos de Tanum, Suecia (Edad del Bronce). ¿Wodanaz, el "ancestro" de Odín?

“El padre de todos” (Alföðr) como también era conocido, junto con otros tantos nombres, era el dios de la poesía, de la muerte, del conocimiento y de la guerra. Pertenecía al grupo de dioses conocidos como Ases, en contraposición al otro grupo de dioses denominados Vanes. Los primeros serían dioses vinculados con la aristocracia escandinava, las castas guerreras y los ambientes cortesanos, mientras que el segundo grupo estaría más relacionado con el mundo de los campesinos, las cosechas y todo lo concerniente al pueblo llano.
Como decimos, Odín recibe numerosos nombres que aluden a sus características más comunes como dios tutelar y soberano y que hacen referencia a numerosos mitos en los que él participa o tiene un papel importante. Algunos de ellos son: Hnikarr (“que inflama”), Kialarr, (“destructor”), Blindi (“el ciego”), Síðhöttr (“capucha larga”), Veratðr (“dios de los hombres”), Göndlir (“el que tiene el bastón mágico”), etc. Los nombres muestran diferentes facetas del carácter de Odín, o algo de la diversidad de sus actividades: el dios de la guerra y el dador de la victoria, el dios de la magia, el dios siniestro, el dios terrorífico y espantoso, incluso, como decía, algunos nombres encierran mitos en sí.
En cuanto a su apariencia física, normalmente tomando ejemplos de representaciones tardías, se le imaginaba como un hombre de edad madura o avanzada, tuerto, y que porta una lanza denominada Gungnir (La palabra significa la producción de un violento temblor o sacudida, puesto que, supuestamente, sacudía con viveza a cualquiera que era golpeado por ella. Según la mitología fue fabricada por los hijos de Ivald (los enanos), y fue dada a Odín por Loki en compensación por el robo del pelo de Sif, mito que veremos llegado el momento). También se le solía representar montado sobre su caballo Sleipnir, de ocho patas (algunos autores defienden que el caballo divino no tenía ocho patas y que si se le representaba así era simplemente para resaltar su facultad de correr a enormes velocidad y de elevarse por los cielos).


Bibliografía.

  • BERNARDEZ, Enrique. Los mitos germánicos. Madrid: Alianza, 2010. Alianza Ensayo.
  • TÁCITO. Germania.