- Dos alquimias dentro de una: la exotérica y la esotérica.
Dentro de la alquimia propiamente dicha existen, digamos, dos tipos de alquimia: una externa y otra interna, una exotérica y otra esotérica. La primera de ellas, a la que podríamos llamar "Alquimia pública", ya que es la más conocida, se basa en la búsqueda de la famosa piedra filosofal (o simplemente La Piedra), maravilloso material entre cuyos inefables poderes se cuenta la virtud de transformar los metales "viles", es decir, el hierro, cobre, zinc, plomo, mercurio, en metales preciosos: oro y plata. A veces, esta piedra es conocida también como el Disolvente Universal, y también algunas veces, erróneamente, como el Elixir de larga vida.
Sus practicantes no se diferenciaban, y posiblemente eran los mismos artesanos que poseían grandes habilidades para trabajar los metales. Incluso, muchas veces, estos pretendidos alquimistas exotéricos no eran más que estafadores que intentaban aprovecharse de los incautos, lo cual fue causa de muchas de las persecuciones a que se vio sometida la alquimia y de buena parte de su descrédito. La existencia de estos falsos alquimistas no quiere decir, sin embargo, que no hubiera otros alquimistas exotéricos honestos y entregados lealmente a su labor, dedicando toda su vida a la búsqueda de estas panaceas que, a juzgar por los libros, casi nunca llegaron a conseguir.
Sin embargo, la vertiente más interesante sin duda es la alquimia esotérica, la cual es más una filosofía y un arte, incluso un medio para buscar la transmutación interior del propio alquimista. Veamos en qué consistía.
