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miércoles, 11 de junio de 2014

Hallan una tumba de la dinastía XI en Dra Abu el-Naga.


La misión arqueológica del Proyecto Djehuty, dirigida por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha realizado un nuevo descubrimiento en la colina de Dra Abu el-Naga, en Luxor, la antigua Tebas. El 10 de junio anunció el CSIC el hallazgo de una gran tumba subterránea de la dinastía XI, perteneciente a un noble y de unos 4.000 años de antigüedad. En los últimos cuatro años los trabajos de excavación se han localizado al oeste del patio que conduce a la tumba de Djehuty, un área que hasta 2007 estaba ocupada por las casas de un poblado que fue demolido, pero su población fue realojada en un pueblo con casas nuevas. Las excavaciones realizadas en los últimas cuatro campañas se sitúan a metro y medio por debajo de las antiguas casas. 

En la última campaña se han excavado tres pozos de la dinastía XVII. Uno de ellos, muy cercano a la entrada del patio de Djehuty, desciende seis metros y, al fondo, se abren dos cámaras sepulcrales pequeñas. La cámara norte tiene un agujero en su muro derecho a través del cual se accede a una gran galería subterránea. Ésta discurre a lo largo de más de 20 metros y gira en un ángulo de 50 grados para descender en rampa durante 20 metros más, hasta llegar a una cámara sepulcral cuadrangular de la dinastía XI. Las dimensiones de esta estructura subterránea son considerables, lo que no deja duda de que la tumba perteneció a un miembro de la familia real o a un cortesano de alto rango. El suelo del pasillo y del pasadizo en rampa está cubierto de restos humanos y vasijas de cerámica que datan de la dinastía XVII, lo que parece indicar que la tumba fue reutilizada en aquella época, explica José Manuel Galán, investigador del CSIC y director de las excavaciones. 

Esta nueva tumba puede arrojar luz sobre los tiempos de la dinastía XI, una época de la que se tiene poca información. Es un período de la historia de Egipto del que se conoce poco; se sabe que hubo una guerra civil que precedió a la reunificación política del Alto y Bajo Egipto bajo un solo monarca, Montuhotep, añade Galán. El Proyecto Djehuty está financiado por Unión Fenosa Gas y cuenta con la colaboración del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

martes, 6 de mayo de 2014

Los vikingos llegaron a Madeira cuatro siglos antes que los portugueses.


Cuatro siglos antes de la colonización portuguesa, el hombre podría haber pisado la isla de Madeira. Así se desprende de un trabajo liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que se basa en la datación de huesos antiguos de ratón hallados en un yacimiento fosilífero de Ponta de São Lourenço. Según los resultados, publicados en la revista Proceedings of the Royal Society B, los ratones domésticos habrían llegado a la isla antes del año 1036, muy probablemente transportados en un barco. El artículo sugiere, además, que la introducción de esta especie habría desembocado en una catástrofe ecológica.

Hasta ahora se había documentado la llegada del hombre a Macaronesia en dos oleadas sucesivas: una aborigen, limitada a las Islas Canarias hace dos milenios, y otra colonial, desde el siglo XIV en adelante, que se produjo en todas las islas de los archipiélagos. De acuerdo con los datos históricos, los portugueses tomaron posesión de Madeira oficialmente en 1419, fecha en que se inició la colonización.

El equipo de investigadores, formado también por científicos alemanes y de la Universidad de La Laguna, ha analizado dos muestras de huesos hallados en Ponta de São Lourenço. El reducido tamaño de la primera ha impedido datarla, pero la segunda sí ha podido fecharse entre el año 900 y 1030, lo que supone el testimonio más temprano de lapresencia de ratones en Madeira.
“Las poblaciones actuales de ratón doméstico de Madeira muestran similitudes en el ADN mitocondrial con las de Escandinavia y el norte de Alemania, pero no con las de Portugal. Por tanto, esta segunda muestra analizada da pie a pensar que fueron los vikingos los que llevaron el ratón casero a la isla. No obstante, es una conclusión que debe ser ratificada con nuevos estudios morfológicos y genéticos de los fósiles de Ponta de São Lourenço, ya que hasta la fecha no hay referencias históricas de viajes vikingos a Macaronesia”, explica el investigador del CSIC Josep Antoni Alcover, del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (mixto del CSIC y la Universidad de las Islas Baleares).


Aparte de modificar los datos históricos, la nueva datación amplía el marco temporal en el que se produjeron los cambios ecológicos más significativos en la isla. Según los investigadores, la llegada del hombre habría desencadenado la extinción de especiesendémicas de aves en el archipiélago de Madeira (formado por Madeira y Porto Santo).
Una vez asentada, la población de ratones, que no difiere apenas de los ratones domésticos actuales, habría alcanzado una alta densidad debido a su potencial reproductivo y a la ausencia de ratas. Su actividad depredadora se habría centrado en los huevos y pollos de pequeñas y medianas aves, como las codornices o los rascones.
Los huesos obtenidos de los yacimientos del Holoceno indican que al menos dos terceras partes de las aves endémicas y dos especies no endémicas se extinguieron. También habrían tenido un destacado papel en permitir la prosperidad de otros depredadores como las lechuzas.

“La introducción de los ratones desembocó probablemente en una catástrofe ecológica, basada en la extinción de aves endémicas y en la modificación de la ecología de la isla cuatrocientos años antes de lo que se creía hasta ahora”, resalta el investigador del CSIC.

lunes, 24 de marzo de 2014

El fósil de las dos caras.


Un equipo internacional de investigadores liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto en el yacimiento arqueológico de Tell Qarassa (Siria) un hueso tallado en el que aparecen dos caras humanas. El fósil, que tiene unos 10.000 años de antigüedad, refleja la evolución del arte figurativo y el cambio de mentalidad de las primeras comunidades de agricultores y ganaderos respecto a los últimos grupos de cazadores recolectores. Los resultados del estudio han sido publicados en la revista Antiquity.

“La iconografía de los cazadores-recolectores en el Paleolítico consiste principalmente en representaciones naturalistas de animales, mientras que la figura humana, salvo escasas excepciones, es mucho más esquemática. A medida que comienzan las transformaciones económicas y sociales que llevan al Neolítico, las representaciones simbólicas comienzan a centrarse en la imagen humana y aparecen las primeras representaciones naturalistas de rostros humanos, como los que hemos encontrado en Tell Qarassa”, explica el investigador del CSIC Juan José Ibañez, de la Institución Milà y Fontanals.

La talla encontrada en Siria mide 51 milímetros de largo, 17 de ancho y 7 de grosor. Está fabricada a partir de una costilla de gran bóvido, probablemente un uro euroasiático, y fechada alrededor del año 8200 antes de nuestra era. Las dos caras representadas, una sobre la otra en sentido vertical, muestran las mismas características: frente alta y despejada, arcos superciliares bien definidos, ojos cerrados, nariz larga y recta conectada con la frente, boca pequeña hecha con una incisión corta y recta y barbilla curva. Ambos rostros carecen de pelo y de orejas.

En la transición del Paleolítico al Neolítico este tipo de representaciones faciales aparecen tanto en esculturas monumentales, como en los denominados cráneos modelados (cráneos de antepasados sobre los que se reproducen por modelado los rasgos anatómicos). En ambos casos, apunta el investigador del CSIC, “la representación de la cara sirve para potenciar el vínculo de los vivos con seres sobrenaturales. Se trata de un tipo de relación simbólica que supone una de las innovaciones clave asociadas al origen del Neolítico”.

En la investigación también han participado investigadores de la Universidad de Cantabria y del Centre National de la Recherche Scientifique de Francia.