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lunes, 5 de mayo de 2014

El lago Corrib (Irlanda) esconde barcos naufragados.




Unidad de Arqueología Subacuática de Irlanda (UAU) ha hallado los restos de doce barcos de madera, fechados entre el 2500 a.C. y el siglo XI, además de otros objetos, especialmente del período vikingo, en las profundidades del lago Corrib, que conecta con el mar en Galway, al oeste de Irlanda, según ha anunciado recientemente Jimmy Deenihan, ministro de las Artes, Patrimonio y de la Región de Lengua Gaélica. Uno de los barcos, hallado cerca de Carrowmoreknock, contenía armas del siglo XI, entre ellas tres hachas de guerra vikingas con mangos de madera intactos, un hacha de hierro y dos puntas de lanza de hierro, por lo que cabe la posibilidad de que el barco fuera hundido durante una incursión en el lago. Los hallazgos ofrecen una visión única de toda una serie de actividades prehistóricas y medievales, incluyendo el asalto, la caza, la carpintería, la construcción de barcos, el comercio, los viajes y el transporte, destaca Deenihan. 

Los primeros hallazgos fueron realizados por Trevor Northage, de 56 años, capitán de grandes buques dedicados al transporte de productos químicos por todo el mundo. Durante mi tiempo libre me dedico al levantamiento hidrográfico y a la cartografía. Disfruto elaborando cartas e investigando las aguas inexploradas que hay a nuestro alrededor; no hace falta irse a la Antártida, explica a Historia National Geographic. Descubrí el primer barco mientras me dirigía con un amigo lentamente por el lago hacia Annaghkeen, donde amarraba mi barco durante el verano. Fuimos a examinar algunas anomalías que había visto y ya nos dirigíamos a casa a última hora de la tarde cuando algó vibró en la cubierta de popa. Apagué el motor y navegamos a la deriva. Miré de nuevo la pantalla del sónar y percibí la inconfundible señal que emite la detección de un gran barco, agrega.

Uno de los restos de las embarcaciones halladas.

Northage realiza sus detecciones con un sónar de barrido lateral y una cámara submarina. Cuando detecta una anomalía en las profundidades, que puede corresponder al hallazgo de un pecio, se pone inmediatamente en contacto con la UAU y sus buzos realizan una inmersión para comprobar la magnitud del hallazgo. El barco de Annaghkeen data aproximadamente del año 2500 a.C. Mide doce metros de largo, tiene forma de canoa y fue tallado en el tronco de un solo roble con la ayuda de hachas y azuelas. Reposaba parcialmente enterrado en el lecho del lago a sólo cinco metros de profundidad. Una hendidura central recorre las tres cuartas partes del barco y cuatro hendiduras transversales crean una especie de compartimentos o espacios definidos, explica Karl Brady, quien dirige este proyecto arqueológico en la UAU, a Historia National Geographic. 

El hallazgo de las hachas fue afortunado. La respuesta del sónar fue muy pobre debido a que los restos naufragados estaban completamente cubiertos de sedimentos. El primer buzo que descendió retiró algunos sedimentos de la borda y descubrió los portantes de los remos perfectamente conservados, además de asientos, por lo que pensó que se trataba de un barco moderno. Posteriormente los buzos hallaron un hacha de guerra junto a la proa y comprendieron que se trataba de un barco bastante más antiguo de lo que parecía, comenta Northage, quien publica todas sus investigaciones en la webAnglingCharts. Las hachas del barco de Carrowmoreknock forman parte de la exposición Clontarf 1014, desde el 10 de abril de 2014 en el Museo Nacional de Irlanda, que conmemora la célebre batalla que tuvo lugar hace 1.000 años entre vikingos e irlandeses.

miércoles, 5 de febrero de 2014

El panteón indoeuropeo. Breve aproximación a las similitudes entre los dioses indoiranios, grecolatinos y germánicos (Parte I).



El presente monográfico se va a centrar en un tema que ha llamado la atención tanto de filólogos como de historiadores con respecto al acerbo cultural de los pueblos indoeuropeos: el panteón indoeuropeo. Es uno de los aspectos más complejos a la hora de reconstruir la sociedad y, más concretamente, el pensamiento y la religiosidad de dichos pueblos. Para el artículo, dividido en varias partes, voy a utilizar como herramientas bibliográficas obras de diversos autores expertos en historia, religión y folclore europeos, con especial hincapié en George Dumézil, especialista en el particular, el cual se ha sumergido en los rincones más ocultos y ancestrales del pasado religioso indoeuropeo a través del concepto de la trifuncionalidad, concepto que veremos y explicaremos en su momento.
Dado el importante número de religiones y cultos entre los también numerosos pueblos indoeuropeos, he elegido a tres de los más destacables, por una parte a los pueblos indoiranios, cuyo panteón es en gran medida usado por Dumézil para intentar hacer una reconstrucción de la religiosidad originaria indoeuropea, por otra parte el archiconocido panteón grecolatino y, por último, el panteón germánico-escandinavo. A su vez, dada la cantidad de dioses que existen en estos panteones, he intentado hacer una selección de los que he considerado más importantes y fáciles de analizar gracias a la cuantiosa información que tenemos sobre ellos.
El objetivo de este monográfico es intentar comprender y analizar los puntos en común que unen a estas tres religiones indoeuropeas tan alejadas geográficamente pero tan relacionadas a nivel conceptual. Dicho esto a título introductorio pasemos a explicar quiénes eran los llamados pueblos indoeuropeos.

jueves, 19 de diciembre de 2013

La nueva cara de Stonehenge.

Se ha logrado a partir del cráneo de un hombre del neolítico que murió entre 3.630 y el 3.360 a. C., en Wiltshire el lugar donde se erigiría el anillo. Se expone en el nuevo Centro de Visitantes que se inaugura hoy.


Los restos del hombre del neolítico fueron hallados en 1863 en Winterbourne Stoke, Wiltshire, en la zona en la que se erige ahora el mítico conjunto de Stonehenge. Los arqueólogos y antropólogos concluyeron tras varias pruebas de radiocarbono que se trataba de uno de los moradores de la llanura de la región de Salisbury en el primer Neolítico, y que murió hace unos 5.500 años, un hecho de relevancia para los expertos, ya que el lugar de asentamiento se eligió 1.000 antes del anillo de Stonehenge, lo que significaría que ya tenía un significado especial ante de que se construyera. Ahora, un equipo de forenses ha puesto cara al primitivo bretón utilizando información obtenida del análisis de los huesos que además dará la bienvenida a los miles de turistas en el nuevo Centro de Visitantes construido en Stonehenge que se inaugura hoy y será expuesta junto al cráneo original. El nuevo edificio de Denton Corker Marshall ha costado 32 millones de euros y sustituye al antiguo recinto que databa de los años 60 y que dejará de usarse.

La reconstrucción facial es la más realista que se ha hecho hasta ahora, aunque existan opiniones diferentes sobre si es la más precisa, ya que los responsables de su apariencia final han reconocido que el color de sus ojos y pelo es una suposición que consideraban la “más probable” y no se sustenta en ninguna evidencia. No obstante, los forenses sí se han basado en pruebas científicas realizadas sobre su esqueleto para mostrar un hombre de en torno a 25-40 años de edad, esbelto, que debió pertenecer a la élite de su época. Sus huesos, bastante bien conservado, son poco habituales en restos de una época tan antigua, lo suficiente para obtener incluso muestras dentales que permiten obtener información valiosa sobre su paradero a lo largo de su vida. 
Así a través del estudio del esmalte de sus dientes los científicos aventuran que nació en el sudoeste de Inglaterra o aún más probable en el oeste de Gales, y que desde allí se trasladó con su familia a la edad de dos años a una zona con presencia de caliza, probablemente Wiltshire, el área de Stonehenge, lugar que abandonaría a la edad de nueve y al que volvería de nuevo con unos 11 años.

El estudio de su dentadura ha proporcionado otras evidencias que permiten conocer más aspectos sobre la vida de los primeros hombres de Bretaña del neolítico, aunque los expertos aseguran que se trataba de un hombre cuya estatura de uno 1,72 cm era superior a la de entonces 1,67 -la media actual en Inglaterra es de 1,76 cm-. Además, a diferencia de otros habitantes de esa época el análisis de isótopos de nitrógeno en sus dientes permite aseverar que su dieta era alta en proteínas animales -cabras, ciervos, cordero-. 
Se sabe que no sufrió ninguna enfermedad grave ni lesiones pero que murió relativamente joven de forma repentina. Su grandilocuente enterramiento dado el periodo le caracterizan como un personaje de importancia en la comunidad semi-nómada de su tiempo.

Su origen probablemente galés y sus estancias en Wiltshire permiten establecer junto con las piedras denominadas bluestones utilizadas en la construcción del anillo de Stonehenge también originarias de Gales un vínculo con el lugar, y que ya antes de erigirse el monumento se llevaron a cabo rituales, lo que significa que tenía una importancia especial con anterioridad a su construcción.

(Fuente: La aventura de la Historia. Autor: Julio Martín Alarcón).

jueves, 28 de noviembre de 2013

El origen de las piedras de Stonehenge no está donde se creía.


Durante casi un siglo los arqueólogos que han trabajado para resolver uno de los los misterios que envuelven el anillo de Stonehenge, el origen de las piedras, habrían estado buscando en el lugar incorrecto. Los enormes bloques que se necesitaron para construir el conjunto del Neolítico, uno de los mayores quebraderos de cabeza para los expertos, se habían situado hasta ahora en las Colinas Preseli en Pembrokshire.
Sin embargo, el responsable de Geología del Museo Nacional de Gales, Richard Bevins, ha llevado a cabo un estudio geoquímico comparativo de las piedras de Stonenghe y de las que hay en el supuesto lugar de su origen, Carn Meini, en Preseli cuyo resultado evidencia que tienen perfiles distintos.
Bevins y su equipo han utilizado muestras del célebre anillo del Neolítico, uno de los monumentos más emblemáticos de la humanidad, envuelto en todo tipo de cábalas y teorías y han concluido que  en realidad las piedras se corresponden con una cantera situada en las mismas colinas Preseli, pero en Carn Goedog, a casi dos kilómetros de distancia.
Preseli, y concretamente Carn Meini, fue el lugar identificado en 1923 por el renombrado geólogo Herbert Henry Thomas que estableció que el tipo de piedra conocido como “Bluestone” fue el utilizado por los habitantes prehistóricos de Gran Bretaña para erigir Stonehenge. Desde entonces, numerosos equipos de arqueólogos y geólogos han trabajado en lugar con el objetivo de averiguar más datos sobre el mítico conjunto.

Las revelaciones de Richard Bevins siguen sin responder el verdadero enigma de las piedras de Stonehenge, la forma en la que fueron transportadas desde Preseli, ya fuera Carn Meini o Carn Goedog, como apunta el nuevo estudio, ya que ambas se encuentran a una distancia de más de 300 km de Wiltshire, cerca de Salibury, en el corazón del Sur de Inglaterra, donde se erige desde hace unos 4.500 años Stonehenge.
Las teorías abarcan desde que fueron transportadas por la fuerza humana con terrible esfuerzo, hasta que algún glaciar, ya desaparecido desgajó las piedras transportándolas hasta lugares más cercanos.
No obstante, tanto Bevins como Rob Ixe de la Universidad de Londres, que ha participado en el estudio, creen que los nuevos datos podrían servir para arrojar luz al misterio y puntualiza que casi todo lo que se sabía diez años atrás sobre las Bluestones podría ser parcial o totalmente incorrecto. De esta forma, habría que trabajar todavía en la auténtica fuente de las piedras  y continuar estudiándolas en busca de respuestas.
Ahora, el hecho de que su origen sea distinto podría caer como un jarro de agua fría entre el resto de investigadors que trabajan en Carn Meini, ya que las pesquisas durante casi un siglo podrían haber sido en vano.

(Fuente: La aventura de la Historia. Autor: Julio Martín Alarcón).