sábado, 24 de mayo de 2014

Hallan un campamento militar romano en Turingia.


En el año 9 d.C. las legiones romanas sufrieron una dolorosa derrota en la batalla del bosque de Teutoburgo al intentar someter a las tribus germánicas, pero posteriormente no cejaron en su empeño de romanizar a los germanos. En ocasiones establecieron campamentos militares eventuales mientras marchaban al encuentro de los pueblos bárbaros. En 2010, y tras 200 años de búsqueda, los arqueólogos finalmente identificaron uno de estos campamentos que atestiguan la presencia de tropas militares romanas en el este de Alemania, pero este hallazgo no ha sido confirmado hasta mayo de 2014, por parte de las autoridades del Estado federado de Turingia. El campamento militar, fechado de momento entre los siglos I y III d.C., ha sido hallado en un área de cultivo junto al pueblo de Hachelbich, en Turingia, en el corazón de Alemania, pero su localización exacta no ha sido revelada para disuadir a los aficionados a los detectores de metales. 

Situado en un amplio valle, el campamento abarca un mínimo de 18 hectáreas y pudo haber alojado hasta 5.000 soldados. Forma un rectángulo irregular con las esquinas redondeadas y hasta el momento se han localizado dos zanjas perimetrales de un metro de profundidad y más de 400 metros de longitud cada una, además de una tercera que protegía una puerta situada en el extremo norte del recinto. Los arqueólogos, dirigidos por Mario Kuessner, también han hallado estructuras pertenecientes a ocho hornos de pan que fueron construidos de forma provisional y otros objetos, como por ejemplo cuatro clavos que fijaban las suelas de unas botas romanas, una pieza del aparejo de un caballo y parte de una vaina o funda de un arma afilada.

lunes, 19 de mayo de 2014

Una nueva tumba de “vampiro” hallada en Polonia.


Para que no pudiera regresar a la vida y salir de su féretro le clavaron una pierna con una estaca. La piedra que colocaron en su boca estaba destinada a evitar que una vez resucitado siguiera bebiendo sangre…Así han encontrado un equipo de arqueólogos polacos en Kamien Pomiorski, Polonia, mientras excavaban en un cementerio que estaba cerca de la iglesia de la ciudad. Datado en torno al siglo XVI, el enterramiento revela los temores y creencias de esta época en Europa del Este acerca de la existencia de vampiros.
Los datos arqueológicos reunidos en los últimos años, afianzan la existencia de estas creencias y rituales mortuorios en torno a estos seres, ya que no es el primer caso de este tipo, en otra ciudad de Polonia, Gliwice, fueron encontrados cuerpos de entre los siglos XV y XVI con características similares, en este caso con la cabeza cortada situada entre las piernas.

En Sozopol, Bulgaria, otros dos enterramientos más antiguos -en torno a los siglos XIII o XIV- se descubrieron con un ritual mucho más cercano a las historias de vampiros de ficción que conocemos de los siglos XIX y XX, y que están grabadas en el imaginería popular ya que fueron enterrados con las icónicas estacas clavadas en el corazón que evocan siempre a los inmortales bebedores de sangre.

Destacan entre las historias que popularizaron el género de vampiros la originaria novela Drácula (1897) de Bram Stoker, o la más reciente La historiadora (2005) de Elisabeth Kostova, que también investiga en los orígenes del mito del conde Vlad Tepes.
En los años treinta los estudios Universal popularizaron la imagen del conde de Dráculacon una serie de películas interpretadas por el actor de origen húngaro Bela Lugoshi, que antes de su muerte en 1956, identificado totalmente con el personaje pidió que le enterraran con la característica capa del conde Drácula.
En los 90, el género se revitalizó en el cine, primero con la adaptación de la novela de Bram Stoker que llevó a cabo el renombrado director Francis Ford Coppola. Drácula (1992) resultó una película que obtuvo buenas críticas y que impulsó las carreras de Winona Ryder y Gary Oldman e hizo lo que pudo por la de Keanu Reeves, el otro vértice del triángulo protagonista.
En esa misma época se revisó la serie de novelas de la escritora estadounidense Anne Rice, cuya Entrevista con el vampiro (1977) fue llevada a la pantalla con notable talento por parte de Neil Jordan en 1994, el reparto estelar incluía a Brad Pitt, Tom Cruise,Stephen Rea, Christian Slater y Antonio Banderas, aunque el peso recaía sobre el primero de ellos, la película se la acabó robando Tom Cruise, que firmaría uno de sus mejores trabajos.
Más arriesgada y memorable fue Adicción (1995) de Abel Ferrara que sumergía a los bebedores de sangre, con Christopher Walken a la cabeza, en el submundo de la droga.
Lejos de la imagen sórdida de Ferrrara, la fascinación por estos seres inmortales que no envejecen se plasmó en la saga Crepúsculo, destinada a un público adolescente con un notable éxito tanto en las novelas como en las versiones cinematográficas interpretadas por Robert Pattison.

Queda por saber qué elementos reales o imaginados, que sugestión, enfermedad o rareza, convertía, entre los siglos XII y XVI a personas de ser sospechosas de vampirismo, quizás los análisis de los restos hallados en los últimos años den pistas sobre ello.

jueves, 15 de mayo de 2014

La verdad de "Naia".


¿Quiénes fueron los primeros americanos? ¿De dónde llegaron? ¿Qué relación les une con las poblaciones nativas actuales? Una adolescente de hace 12.000 años, cuyo esqueleto prácticamente íntegro se ha descubierto, junto a huesos de animales, en una cueva llena de agua en México responde ahora a esas cuestiones. Naia, como ha sido apodado el esqueleto, sería una chica de unos 15 o 16 años cuando cayó en la cueva, entonces seca, y murió. Medía un metro y medio de altura y tenía los rasgos craneales y faciales característicos de los primeros americanos, notablemente diferentes de los actuales. Pero su ADN muestra su parentesco con los nativos americanos contemporáneos. Fue su antepasada, procedente de aquellas poblaciones que entraron desde Asia en el continente americano por la región (entonces emergida) del estrecho de Bering y se fueron extendiendo hacia el Sur. Así que no hubo oleadas diferentes de pobladores de diversos lugares, como sostenía alguna hipótesis.

martes, 13 de mayo de 2014

Un arqueólogo cree haber hallado los restos de la Santa María de Colón en Haití.


El día de Nochebuena de 1492 acabó fatal para Cristóbal Colón. La nao en la que se desplazaba -iba al encuentro del cacique Guacanagari en tierras del actual Haití- encalló en un banco de arena. Al frente del timón iba ¡un grumete! El almirante entró en cólera -había prohibido expresamente que manos inexpertas pilotasen sus barcos- pero la ira no le sirvió para resolver el asunto. En las siguientes horas se llevó a tierra toda la carga del barco. Y en los días sucesivos la nao fue despiezada como un animal en el matadero: sus maderas se utilizaron para construir el fuerte de Navidad, en la isla. Colón cuenta en sus diarios que de la Santa María no dejaron "ni un clavo", relataba hoy Carlos León, arqueólogo subacuático y director técnico de la exposición sobre La Mercedes que preparan los Ministerios de Cultura y Defensa.

¿Qué puede quedar pues de la Santa María? Poco. "No es un hundimiento tradicional. Estamos ante un barco encallado del que se extraen todo el cargamento y las maderas. Puede quedar el lastre, que son las piedras que se llevaban en la bodega para servir de contrapeso, pero con esas piedras solo es difícil identificar a un barco", expone León, que ha investigado en varios pecios caribeños. La noticia, adelantada por el diario británico The Independent, sobre el posible hallazgo de la nao en aguas de Haití le despierta un notable escepticismo. "Los arqueólogos somos como los médicos. No podemos dar un diagnóstico sin tener antes las pruebas. No podemos decir: puede ser, porque también puede no ser", sostiene León. "Esa es una zona muy frecuentada por bancos antiguos. Si solo se basan en el lastre, es muy dudoso averiguar la identidad del barco. Y si han encontrado más cosas que no nos cuentan, entonces que lo digan", añade.

El explorador Barry Clifford, que en 1984 descubrió el galeón pirata Whydah, afirma que los restos de la Santa María están en el fondo del mar al norte de las costas de Haití. A esta conclusión ha llegado después del análisis de las fotografías tomadas durante una investigación previa hace una década, junto con otras de una reciente misión de reconocimiento. "Las pruebas geográficas, de topografía submarina y arqueológicas sugieren con fuerza que este naufragio corresponde a la famosa embarcación insignia de Colón", ha dicho Clifford. "El Gobierno haitiano ha sido extremadamente útil, y ahora necesitamos seguir trabajando con ellos para hacer una excavación arqueológica detallada", ha añadido. En los últimos años, el equipo de Clifford ha utilizado magnetómetros y otros instrumentos para tratar de encontrar la Santa María.

"Hemos informado al Gobierno haitiano sobre nuestro descubrimiento, y esperamos trabajar con ellos y otros colegas haitianos para asegurar que el lugar es protegido y preservado. Será una oportunidad maravillosa trabajar con las autoridades haitianas para preservar la evidencia y los artefactos del barco que cambió el mundo", ha afirmado Clifford en The Independent.

El anuncio sobre el hipotético hallazgo del pecio ha sido recibido con escepticismo entre los especialistas españoles. Creen que faltan datos científicos que lo certifiquen. Y de momento abundan los detalles que lo desmontan. ¿Qué les hace dudar? Como mínimo, tres cuestiones:

  • Los estudios geológicos realizados hace años indicaban que el lugar donde se hundió ya no sería marino en la actualidad. En estos siglos la tierra le ha ido ganando espacio al mar y se trataría de un punto colmatado. "Es difícil que sea la nao porque la línea de costa se ha adelantado respecto a la del mar. Sería más necesaria una excavación en tierra", sostiene Miguel Aragón, que hasta hace unos años fue jefe de la Sección del Patrimonio Naval Sumergido de la Armada. 
  • Zona de gran tráfico marino. El Caribe es una de las regiones del mundo donde la Armada española ha documentado más naufragios. En un inventario presentado en 2012 se documentaban 1.580 naufragios en todo el mundo, de ellos 314 (el 26,7%) se habían registrado en aguas de América del Norte, Central y el Caribe. En concreto están confirmados siete naufragios en Haití, 14 en República Dominicana y 176 en Cuba. Tal ocupación submarina obliga a verificar doblemente la identidad de los restos.
  • Endeblez de las pruebas. Dado que la Santa María fue desmenuzada para construir una fortaleza, hay pocos restos materiales de la embarcación sumergidos que ayuden a retratarla. Incluso el profesorCharles Beeker, de la Universidad de Indiana (EE UU), que acompañó a Clifford en la reciente expedición de reconocimiento en Haití, ha aclarado que será necesaria una excavación para obtener más pruebas y confirmar que se trata de la nao colombina. Clifford indicó que este mes regresó al lugar de los estudios de 2003 con la intención de identificar los cañones y otros artefactos que habían sido fotografiado entonces, informa Europa Press. Pero todos los objetos visibles de diagnóstico clave habían sido saqueados por los invasores ilegales.

"Hemos informado al gobierno haitiano de nuestro descubrimiento y estamos deseando trabajar con ellos y con otros colegas haitianos para asegurar que el sitio está totalmente protegido y preservado", ha apuntado. A su juicio, la excavación completa de los restos del naufragio producirá la primera evidencia arqueológica marina jamás detallada del descubrimiento de América de Colón. "Si se demuestra que es la Santa María sería un hallazgo muy importante, pero de la lectura de lo publicado no podría pronunciarme en ningún sentido sobre si son o no los restos", puntualiza Antonio Contreras, capitán de navío y responsable de patrimonio subacuático del Instituto de Historia y Cultura Naval.

(Fuente: elpais.com).

Dos arqueólogos aficionados hallan un tesoro vikingo.


Dos arqueólogos aficionados han hallado con la ayuda de detectores de metales un tesoro vikingo en el interior de la isla danesa de Bornholm, situada en el mar Báltico. El tesoro, que ha sido datado alrededor del año 1080, a finales de la época vikinga, está compuesto por unas 250 monedas de plata, tres de oro, una hebilla de plata chapada en oro, un anillo de oro y un lingote de plata, según anunció a finales de abril elMuseo Nacional de Dinamarca. Las tres monedas de oro son sencillamente excepcionales. Dos de ellas son dinares árabes de la dinastía fatimí, una procedente de Egipto y fechada en 1040 y la otra procedente de Túnez y fechada en 1060. Nunca antes habíamos visto dinares árabes de oro en un tesoro vikingo hallado en Dinamarca, asegura René Laursen, del Museo de Bornholm, donde actualmente se exhiben las piezas. La tercera moneda es un dinar de oro procedente de Colonia y acuñado por Anno II, quien fue arzobispo de esta ciudad entre 1056 y 1075, según explica Gitte Ingvardson, un arqueólogo que dedica su doctorado a investigar los tesoros en la isla.

El tesoro ha sido descubierto por Bent Gregersen, de 61 años, quien trabaja en la construcción, y Frank Pelle, de 64 años, un técnico de IBM retirado. Gregersen fue pionero en utilizar detectores de metales en la isla a comienzos de los años ochenta, mientras que Pelle hace ocho años que se dedica a esta afición. "Somos amigos y disfrutamos en compañía cuando salimos con los detectores. No somos buscadores de tesoros, sino que tenemos un gran interés por conocer y compartir el pasado de esta isla. Somos arqueólogos aficionados y realizamos un trabajo voluntario para el museo local", explican a Historia National Geographic. "Tras dedicar varias horas a investigar mapas antiguos e identificar los lugares en los que previamente habíamos hallado otras piezas, localizamos un área que no habíamos examinado adecuadamente. Caminamos durante media hora y llegamos a un terreno con algunos restos de cerámica en la superficie que eran un indicio de una antigua actividad. Los detectores de metales se volvieron locos. Encontramos entre diez y quince monedas de plata en un espacio muy reducido y poco profundo. El corazón nos latió fuertemente y experimentamos un subidón de adrenalina cuando a continuación descubrimos un anillo y tres monedas de oro. Varias veces nos miramos el uno al otro con una sonrisa estúpida... No nos podíamos creer la suerte que habíamos tenido", comentan.